La Honda de Márquez, para la calle

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Se presentó en el pasado Salón de la Moto de Milán, como un prototipo, pero parece que terminará llegando al gran público. Bueno, es un decir porque el precio al que se pondría a la venta ronda los 20 millones de yenes, o unos 130.000 euros al cambio actual.

 

Hablamos de la Honda RC213V-S, o lo que es lo mismo, la versión de calle de la MotoGP campeona del mundo con Marc Márquez y que también pilota Dani Pedrosa. Según el rotativo japonés The Asahi Shimbun, el segundo de mayor tirada en el país, el consejo de dirección de Honda ha dado luz verde al proyecto.

Obviamente, no nos referimos a una motocicleta de circuito a la que se le ponen faros, intermitentes y lo imprescindible para salir al tráfico abierto, ya que eso supondría una factura cercana a un millón de euros. Pero sí calca el diseño de la de competición y recurrirá a componentes (frenos, suspensiones) y equipos de primer nivel. Por ejemplo, en Milán se exhibió una unidad con la carrocería construida de forma íntegra en fibra de carbono.

 

Honda asegura que la RC213V-S se podrá utilizar indistintamente en circuito y en carretera abierta, y será el grado de desarrollo que dé al primero de esos usos el que determine el precio final de venta. De hecho, desde hace dos años se venía especulando con la aparición de un modelo de este corte, con una tarifa mínima del orden de los 80.000 euros. Por el momento, los pocos detalles técnicos que se conocen se refieren al motor, que sería un V4 de 1.000 centímetros cúbicos con una potencia en el entorno de los 200 caballos. También se conoce que la producción será escasa, de apenas unos centenares de unidades.

En todo caso, supondría el retorno de la marca al segmento de las superdeportivas de élite, terreno que no ha cuidado especialmente en los últimos años, intentando ofrecer un producto lo más global y versátil posible. Algo que ha permitido que el protagonismo lo asuman las otras japonesas (la nueva Kawasaki H2 es buen ejemplo de ello) y, sobre todo, europeas entre las que destacan Ducati o MV Agusta.

 

Aunque el golpe en la mesa de Honda sería contundente ya que volvería a tener en su gama la moto de calle más cara del mundo. Algo que ya ocurrió en la década de los 90 con la NR 750. Esta joya de la industria, de la que se fabricaron apenas 250 unidades, costaba por aquel entonces la friolera de 7,5 millones de pesetas (seis veces más que una deportiva de media cilindrada).

¿Cómo se justificaba? En primer lugar, por un motor único (hoy lo sigue siendo): un V4 de 750 centímetros cúbicos pero que, gracias al diseño oval de sus pistones, una patente japonesa para motores de aviación de la Segunda Guerra Mundial, contaba con hasta ocho válvulas por cilindro (el doble de lo habitual). Rendía 125 caballos de potencia a 16.000 revoluciones por minuto que permitían, con un peso en vacio de 222 kilos, alcanzar una velocidad máxima de 260 km/h.

 

Además, ya recurría a la inyección electrónica, la carrocería era de fibra de carbono y tenía una carísima cúpula de cristal recubierta con titanio, que evitaba reflejos, cambio de marchas con antirrebote, suspensión delantera invertida, instrumentación analógica y digital, salidas de escape bajo el colín, etc.

La NR recibía parte de esa tecnología del mundo de las carreras donde, no obstante, Honda había fracasado con la NR500 de pistones ovales después de un desarrollo de casi una década que llevó a que fuese conocida como ‘Never Ready’, por ‘nunca lista’.

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